Coditos a la Carmela


De nuevo estoy con vosotros. Mientras escribo, estoy escuchando una música preciosa. Esta vez es de Frank Sinatra. La verdad es que me relaja muchisimo escucharla. Haga lo que haga, siempre intento tener música en toda la casa. Ésta es otra afición que no os he comentado. Cocinar, leer y oir música, por este orden, son mis principales aficiones. También de ellas quiero hablaros un día de éstos.

Hoy vamos con una nueva receta de cocina que quiero que conozcáis. Como véis, casi siempre os pongo recetas familiares o alguna que haya visto y me atraiga especialmente. Eso sí, intento que todas ellas sean fáciles y, sobre todo, que los ingredientes no sea un problema encontrarlos. Ya os he dicho que mi cocina es la de siempre, la “nuestra”. Ésa que llaman mediterránea, que es sana, apetitosa, fácil de hacer y conveniente para todos. Especialmente para los los niños. Mis hijos están acostumbrados a comer de esa forma desde que nacieron.

Naturalmente, también he ido a restaurantes de “cocina de autor”. Yo me inclino a saborearlo todo y a probar todo lo que sea posible. Así que, sin dudarlo, voy donde sea necesario y disfruto igualmente con esa cocina de algas y de sofisticación que tanto abunda hoy día. Creo que más bien parece una carrera para presentar cada cual el ingrediente más raro, casi imposible  de comprar y más imposible aún de pronunciar su nombre. Pues bien, siempre, siempre digo que esos platos está muy bien conocerlos, pero yo me quedo con la cocina de siempre. La de mi madre, abuela, suegra, etc., la que he conocido en algunos viajes por pueblos pequeños de nuestra geografía. Unos deliciosos platos compuestos de verduras, carnes sencillas, pescado azul…… que con un mínimo esfuerzo el resultado es una buena comida al gusto de todos.

Otro día os hablaré de las verduras. Yo tengo la suerte de tener huerto en casa y un marido que lo cuida y mima para sacar tomates, lechugas, judías, habas y todo lo que pueda crecer. Ésa es su contribución para que yo haga esas buenas comidas que os he hablado. Otro día añadiré una foto para que veáis el huerto.

Sin embargo, hoy la receta no necesita nada de verduras o muy poca. Que no os quepa duda que el plato está muy bueno y, si hay niños, os pedirán que lo hagáis todas las veces posibles.

No os he contado lo que es quizás más importante, la historia de esta receta. Bueno, pues viene de mi madre, de cuando sus nietos eran pequeños y comíamos siempre que se podía en la casa familiar. De ella y de mi abuela (su madre) me viene esta afición por la cocina. Ellas la tuvieron, y recuerdo que hacían unos platos buenísimos con cualquier cosa que había en casa. No se cómo llegó a ella esta receta. Sólo sé que el primer día que la puso en la mesa, sus nietos y nosotros mismos disfrutamos un montón con la comida. Le preguntamos que cómo se llamaba lo que había cocinado y dijo que no lo sabía, que tendríamos que ponerle un nombre. Todos los niños decidieron que tendría que llevar su nombre. Y como la pasta que le puso no sabíamos cómo se llamaba pues el acuerdo fue el de “coditos a la Carmela”. Ella se llamaba Carmen, pero todos la conocían cariñosamente por Carmela. Así la recordamos todos, cada día y siempre.

Coditos a la Carmela

Coditos a la Carmela

Ingredientes para cuatro personas:


– Cuatro cucharadas de aceite de oliva extra virgen

– 100 gr. de mantequilla

– 250 gr. de jamón dulce cortado en daditos

– 250 gr. de beicon ahumado, también cortado en daditos

– 1/2 l. de crema de leche para cocinar

– Un bote pequeño de tomate frito

– 400 gr. de pasta tiburón, tamaño medio

– Queso parmesano rallado

– Una cebolla grande

Elaboración:

Se pone al fuego una sartén que sea grande. En ella se ponen las cuatro cucharadas de aceite más la mantequilla. Mientras se  calienta, vamos picando muy finamente la cebolla y se añade a la sartén. Ha de estar al fuego hasta que la cebolla este muy melosita. Añadir el beicon y el jamón dulce. Remover todo unos cinco minutos. Añadir la crema de leche y el tomate frito. Ya veréis que todo el conjunto toma un color rosita muy bonito. Hervir unos minutos y apartar del fuego.

En una olla grande con agua, sal y unas gotas de aceite, hervir la pasta. Por cierto, yo supe mucho después de que mi madre hiciera este plato, que la pasta que usaba se llamaba “tiburón”, pero para nosotros siempre se seguirá llamando “coditos”. Como os decía, hervir la pasta los minutos que indique el fabricante. Creo que eran nueve. Ajustaros a este tiempo para que la pasta no salga blanda. Escurrirla y enfriarla con un chorro de agua. En una bandeja que se pueda meter al horno, poner la pasta y añadirle la mezcla que tenemos en la sartén. Remover todo este conjunto y, bien aplanado, poner el queso rallado por encima. Meter al horno a gratinar a 250 grados el tiempo que sea necesario para que adquiera un color ligeramente dorado. Lo veréis en la foto. Con este plato yo no suelo poner nada más que una ensalada verde para acompañar.

Que lo disfrutéis mucho.

Con amor, Ani

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2 pensamientos en “Coditos a la Carmela

  1. Ummmm, una receta riquísima, tanto para niños como para adultos, así no te complicas en tener que hacer dos comidas diferentes, y seguro que si la cebolla está muy picadita no la nota ningun niño

  2. Por fin una receta que me pone las pilas!! 🙂

    Eso tiene una pinta estupenda y, como soy como un niño, estoy seguro de que eso le encantará a ellos!

    Yo soy de los de sin cebolla pero debo reconocer que pequeñita no me entero de nada 😀

    Pues nada, a ver si este finde lo hacemos porque tiene demasiada buena pinta como para esperar. Os contaré si lo hago!

    Saludos!

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