Migas


Hola a todos. Menudo plato el que os propongo hoy: MIGAS. Sí, con mayúsculas. Así las describiría por ser un plato contundente e increíblemente bueno, fácil de hacer, muy adecuado siempre para reunirse amigos o familiares, e ideal para esta época del año. Podéis imaginaros, por tanto,  mi pasión por el mismo. También éste lo conozco desde que era pequeña. Se hacía en casa, en la mía y creo que en todas las casas del pueblo. En realidad, y dicho sea en honor a la verdad, se hacen en todas las regiones de nuestro país. Con algunas pequeñas diferencias, según las costumbres. También existen las migas de harina. Pero de ésas no hablamos hoy.

Las migas, como casi todos los platos de antes, tienen su historia. En realidad, se tenían que llamar migas de pastor, ya que eran ellos quienes, con los restos del pan duro, las hacían cuando salían con los animales a pastorar y no volvían en muchos días por sus viviendas.

Naturalmente, ellos, los pastores, hacían las migas simples, sólo acompañadas de los torreznos fritos y los ajos. Más tarde, ha sido cuando se le han ido añadiendo los distintos acompañamientos o guarniciones que las hacen, si cabe, más ricas todavía.

Son, como apuntaba al principio, muy sencillas de hacer y también un plato divertido para disfrutarlo en una reunión de amigos. Se pueden comer asimismo la misma sartén que se han hecho. Como dicen por Aragón, dando un pasito hacia adelante y dos hacia atrás.

En casa, las migas las hace mi marido, estupendas y riquísimas. En este plato, mi actividad se limita sólo a preparar algunos de los acompañamientos. Es gratificante que los haya y, mejor, variados. Sin ellos, las migas, aunque buenas, son sólo pan.

Hoy las hemos preparado bien completas, con un poco de casi todo, y os aseguro que hemos quedado encantados y repletos.

Migas

Migas

Ingredientes para 4 personas

– 600 gr de pan

– 300 ml de agua aprox.

– sal

– 12 cucharadas soperas de aceite virgen extra

– 2 cabezas de ajos

– 5 tiras de tocino de panceta fresco

– 1/2 kg de pimientos verdes

– 1/2 kg de sardinas frescas

– 4 morcillas de cebolla

– 300 gr de chistorra

– 1 melón

– 1 l de aceite para freir

Elaboración

Comprar el pan para las migas unos días antes. Que el pan está bien asentado. También podéis aprovechar restos de pan. Y prepararlo, siempre, la noche anterior.

Ha de ser un pan tipo máquina. Si tenéis máquina picadora es ideal para poderlo desmenuzar. No ha de quedar ni muy grueso ni demasiado fino. Si no tenéis máquina, se puede hacer a mano y en láminas muy finas. Cuando esté cortado o picado en la máquina, echaremos sobre el pan el agua con sal. Al hacerlo así, evitamos que la sal quede mal distribuída entre las migajas de pan, que han de quedar un poco húmedas que no empapadas.  Seguidamente, las tapamos con un paño limpio y se reservan toda la noche.

Al día siguiente pondremos al fuego una sartén honda y grandecita. En ella pondremos abundante aceite, el fuego fuerte y, cuando esté caliente, echaremos los ajos con la piel y un corte en cada uno de ellos para que se frían bien. Reservar. Seguidamente, freir los pimientos en tiras. Sacar y reservar. Haremos lo mismo con las morcillas. Después freiremos el tocino cortado en trozos de unos cuatro o cinco centímetros aprox., que también reservaremos. Y por último, la chistorra cortada en trozos, y que también la reservamos en su plato correspondiente. Las sardinas, para no mezclar los sabores, las hicimos aparte y con otro aceite.

Ahora dejaremos en la sartén únicamente unas 12 cucharadas aprox. del aceite con el que hemos frito todos los ingredientes. Y, con el fuego muy lento, echaremos el pan e iremos removiendo con una paleta sin parar alrededor de unos 35-40 minutos. Las migas se irán poniendo de un color dorado precioso. Unos diez minutos antes del tiempo que hemos dicho, apagaremos el fuego y las taparemos con un paño para que suden.

Y ya tenemos hechas nuestras migas. Sólo faltará, 5-10 minutos antes de empezar a comer, encender el fuego y calentar removiendo poco a poco.

Las migas nosotros las servimos en platos individuales. Los acompañamientos se pondrán en fuentes separadas para que cada cual se sirva a su gusto.

Por último, sólo añadir que, como acompañamiento, admite muchísimos más, que quedan al gusto o imaginación de cada uno. Sí que aconsejo particularmente el melón o las uvas, pues el contraste resulta delicioso.

Que las disfrutéis!!

Con mucho amor, Ani

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